Cuando las crisis de salud se superponen

Burundi se enfrenta a la malaria, la COVID-19 y el ébola

La fumigación con insecticidas se ha enfocado en nueve de los distritos más afectados en comunidades remotas para reducir la malaria.
Gracias al gobierno de Burundi, el PNUD, el Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, UNICEF y USAID, se han distribuido más de 6,8 millones de mosquiteros.
Ngirukwigira Jacqueline, es una agricultora de la colina Ngara. A pesar de vivir en un área de gran altitud, con el cambio climático, ha contraído malaria.
Havyarimana Fidel, de 34 años, trabajador de salud comunitario en el centro de salud de Kiganda, realiza una visita de sensibilización en un hogar en la colina de Kiganda. Foto: PNUD Burundi/Fleury Kid Ineza
Pélagie Nzikobanyanka, una agricultora, y sus cinco niños recibieron mosquiteros en una distribución comunitaria reciente.
Se registraron 4,7 millones de casos en los primeros seis meses del año, casi la mitad de la población. A pesar de esto, la tasa de mortalidad se redujo a la mitad gracias a la preparación a gran escala, incluido el uso de insecticidas.
El centro nacional de crisis de salud, desarrollado durante el brote de Ébola, es ahora la base para la respuesta a COVID-19 del país, totalmente equipado con 200 teléfonos inteligentes y computadoras portátiles.
Ndayiziga Suavis, una agricultora de la colina Gatsinga, ha tenido malaria resistente a los medicamentos. Ahora usa la práctica de prevención de la malaria de cubrir su cama con un mosquitero. “Pasé tres días sin saber dónde estaba. Si tienes síntomas de malaria, debes recibir tratamiento lo más rápido posible”.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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