La pandemia no terminará hasta que todas las personas estén vacunadas

La desigualdad en la accesibilidad y asequibilidad de las vacunas contra la COVID-19 significa que los países de bajos ingresos seguirán soportando la peor parte de los efectos devastadores de la pandemia. Foto: ONU / Harandane Dicko

Vacunar al mundo contra la COVID-19 ha representado la mayor iniciativa de salud pública de la historia.

Se han administrado más de 12.000 millones de dosis y un estudio reciente sugiere que en el primer año de implementación, a partir de diciembre de 2020, las vacunas fueron responsables de salvar la vida de 19,8 millones de personas.

En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció uno de los objetivos de salud pública más ambiciosos de la historia: una tasa de vacunación del 70 % en todos los países para mediados de 2022.

Dos de cada tres países de ingresos altos pudieron lograr la meta del 70 % de población vacunada. Sin embargo, los países de ingresos bajos se enfrentan a obstáculos persistentes que les impiden alcanzar ese porcentaje. Foto: PNUD Bangladesh / Fahad Kaizer

El Tablero Mundial sobre la Equidad en materia de Vacunas contra la COVID-19 del PNUD muestra que la vacunación se ha mantenido en gran medida en manos de las personas ricas. Aunque hay suficientes vacunas para abastecer al 95 % de la población mundial, 27 países de bajos ingresos no han alcanzado la meta del 70 %.

Además, solo el 15 % de los países de ingresos medianos bajos han llegado a alcanzar la meta.

En total, más de 1.200 millones de personas están desprotegidas, incluidas muchas de las personas más vulnerables.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

En febrero de 2021, casi el 60 % de los países de ingresos altos habían superado graves dificultades de aprovisionamiento, lo que los posicionó en buen camino para tener suficientes vacunas para todos. Y así, pudieron pasar página.

La mayoría de los países de bajos ingresos tardaron hasta finales de ese año en superar las graves limitaciones de suministro.

Para las naciones más ricas, también fue comparativamente más barato encontrar el dinero para acelerar el proceso: un 0,8 % de sus presupuestos de salud, en comparación con un aumento del 56,6 % que tendrían que encontrar los países de bajos ingresos.

Lugares como la República Democrática del Congo y el Yemen siguen enfrentándose a importantes obstáculos.

El 78 % de los países de bajos ingresos tenían suficientes vacunas a corto plazo, pero su aprovisionamiento no era suficiente para permitirles alcanzar la meta de la OMS.

Además, a pesar de que la distribución de las vacunas empezó a finales de 2021, solo se administró aproximadamente la mitad de las que fueron entregadas.

Esto ha tenido un efecto marcado en las personas más vulnerables. El 30 de junio de 2022, solo 4 países de bajos ingresos habían logrado una cobertura de más del 40 % para las personas mayores, mientras que la mayoría de los países ricos tenían una cobertura de al menos el 95 % para ese mismo grupo de edad.

Las proyecciones del PNUD muestran que si los países de bajos ingresos continúan vacunando a sus tasas actuales, la mitad de ellos tardaría hasta abril de 2025 en brindar cobertura primaria al 100 % de las personas mayores, incluso si las vacunas siguieran siendo efectivas contra nuevas variantes, lo que es imposible de asumir.

Llegar al 70 %

Para alcanzar el objetivo del 70 % para fin de año, las tasas de vacunación en 64 países de ingresos bajos y medianos bajos deberían al menos duplicarse, y nueve países deberían ir 100 veces más rápido de lo actual.

Mongolia necesitaría acelerar su tasa de vacunación más de 200 veces pero, dado que el 66 % de las personas en el país ya tienen la pauta completa de vacunación, esta es una tarea más fácil que para el Senegal, donde solo 1 de cada 16 personas está completamente inmunizada, lo que requiere vacunar a casi 450.000 personas por semana.

Países como el Camerún y Guinea-Bissau necesitarían acelerar sus tasas de vacunación más de 500 veces.

Se proyecta que solo uno de cada cinco países de ingresos medianos bajos, incluidos Lao, Nepal, India y Filipinas, alcanzará una cobertura de la población del 70 % para finales de 2022. A este ritmo, se tardará hasta agosto de 2025 para que el 63 % de los países de bajos ingresos alcancen la meta de la OMS.

La OMS ha recomendado que los países den prioridad a lograr una cobertura del 100 % con los grupos de mayor riesgo, incluidos los trabajadores de la salud, los adultos mayores y las personas inmunodeprimidas o con afecciones subyacentes.

Un virus en evolución

Aunque nosotros queramos terminar con el virus, él no ha terminado con nosotros. Entre junio y septiembre de este año causó 1,5 millones de muertes, y más de la mitad de ellas ocurrieron en países de ingresos bajos y medianos bajos.

Incluso las personas vacunadas no tienen el privilegio de poder “pasar a otra cosa”. Hacer eso no solo sería inmoral, sino peligroso.

La historia muestra lo dañinos que pueden ser los brotes latentes. La segunda ola de la epidemia de influenza de 1918–1919 fue la más mortal, particularmente para muchas personas asiáticas y africanas.

La difusión de la variante Omicron mostró lo importante que es la necesidad de llegar al 70 %. Los grupos más vulnerables y marginados deben ser la prioridad en la fila de la pauta completa de vacunación.

La distribución equitativa de vacunas es fundamental para una recuperación justa y sostenible.

El Tablero Mundial sobre la Equidad en materia de Vacunas combina los datos más recientes de la distribución de las vacunas contra el COVID-19 con la información socioeconómica más fresca para ilustrar por qué acelerar la equidad al acceso a las vacunas no solo es fundamental para salvar vidas, sino también para una recuperación de la pandemia más rápida y justa. Además, brinda nuevos conocimientos para que los formuladores de políticas se sumerjan en las implicaciones de la desigualdad del reparto de las mismas para la recuperación socioeconómica, el empleo y el bienestar. Los análisis se pueden generar y comparar por país, región y de manera global, así como también se pueden organizar por ingresos.

El Tablero es una iniciativa conjunta del PNUD, la OMS y la Universidad de Oxford, con la cooperación de todo el sistema de las Naciones Unidas, y forma parte del Plan de acción mundial ODS 3 para una vida sana y el bienestar para todas las personas.

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