La violencia contra las mujeres nos afecta a todos

Los nexos entre la violencia de género y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El PNUD está trabajando para cambiar los errores enquistados por ideas nuevas. El programa “Poner fin a la violencia de género y lograr los ODS (2018–2022)” está probando nuevos enfoques en siete países para reducir la violencia de género y acelerar el progreso hacia otros objetivos de desarrollo. Foto: PNUD Perú

A veces, el primer paso para cambiar algo es corto. Otras veces es un vals o dos pasos.

El profesor de danza Chado Namgyel, miembro fundador del Gokab Studio / Community Center en Bután, cambió sus métodos de enseñanza al darse cuenta de que las normas sociales perniciosas que había dado por sentado limitaban a sus alumnas.

“No permitiría ni animaría a las chicas en el estudio a aprender todos estos movimientos dinámicos pensando que ellas son más débiles que los chicos y no me siento cómodo con chicos haciendo el tipo de baile para chicas”, dice. “Sin embargo, ahora respeto a la gente. En Gokab Studio / Community Center ahora estamos abiertos a todas las personas. Pueden venir y aprender lo que les interese”.

O el esposo en Uganda que, después de 25 años abusando de su esposa, acaparar los recursos del hogar y esconderle dinero, caminó a casa, se arrodilló y le pidió perdón después de participar en un programa que describía cómo la violencia de género no es normal”.

Una vez al año, la comunidad internacional destaca la violencia contra mujeres y niñas a través de la campaña 16 Días de activismo contra la violencia de género. Para muchas mujeres, sin embargo, la violencia es una realidad los 365 días del año.

Y es profundamente dañina, no solo para ellas, sino también para las personas y las comunidades que les rodean.

Las mujeres de la familia posan para una foto con la novia durante una boda en Uganda. Si bien la violencia de género a menudo proviene de personas conocidas y cercanas, como las parejas, pueden pasar varias generaciones para que el ciclo cambie. El PNUD está trabajando con las comunidades para poner fin a la violencia de género. Foto: Shutterstock

“Me gustaría que todos vieran la violencia contra las mujeres como esa epidemia silenciosa que devora primero a mujeres y niñas y luego devora al mundo entero”, dice Tina Musuya, directora ejecutiva del Centro para la Prevención de la Violencia Doméstica (CEDOVIP por sus siglas en inglés), quien durante los últimos 16 años ha trabajado para detener las tasas de esta violencia en Uganda y desafiar las normas culturales que lo permiten.

No existe una sociedad que no se haya visto afligida por la violencia de género, la cual afecta aproximadamente a una de cada tres mujeres en todo el mundo. Ahora, la COVID-19 ha empeorado los factores de riesgo de esta violencia, creando lo que algunos han llamado una “pandemia en la sombra”.

Una mujer del sudeste asiático protesta contra la violencia de género con mensajes escritos en su rostro. Foto: Shutterstock

Para contrarrestar esta “pandemia en la sombra”, el PNUD intensificó sus esfuerzos para ayudar a más de 80 países a abordar la violencia de género cuando llegó la COVID-19. Esto incluye a los 26 países de la Iniciativa Spotlight, una asociación entre la Unión Europea y la ONU para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

En Yemen, por ejemplo, el PNUD lanzó una aplicación móvil que traza un mapa de los servicios de protección y ayuda y brinda orientación a las sobrevivientes de violencia de género. En Malawi, el PNUD identificó y aceleró el enjuiciamiento de casos de violencia sexual y de género a través de tribunales móviles en áreas de difícil acceso como parte de la Iniciativa Spotlight.

“Pinta el mundo de naranja: ¡pongamos fin a la violencia contra las mujeres YA!” es el tema de de este año de la ONU para los 16 días de activismo, que cuenta con el apoyo de la campaña ÚNETE del Secretario General de las Naciones Unidas que tiene como objetivo aumentar la conciencia y impulsar los mensajes de sensibilización.

El video del PNUD de los 16 días de activismo contra la violencia de género de la campaña #PintaElMundoDeNaranja para “¡poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas ya!”. Video: PNUD

La violencia de género no es solo una desgracia mundial, también es una barrera enorme para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Así como los impactos negativos de la violencia de género son transversales y afectan a múltiples sectores (salud, medios de vida e incluso el cambio climático), los impactos positivos de la reducción de la violencia de género impulsan el progreso hacia múltiples ODS”, dice Jessica Zimerman, especialista de proyectos sobre violencia de género del PNUD. “Cada uno de los diferentes sectores del desarrollo tiene un papel fundamental para poner fin a uno de los abusos de derechos humanos más generalizados en el mundo”.

Además, el PNUD está trabajando con la República de Corea para cambiar los errores enquistados por ideas nuevas. El proyecto global “Poner fin a la violencia de género y lograr los ODS (2018–2022)” está probando nuevas herramientas y enfoques en siete países para reducir la violencia de género y acelerar el progreso hacia otros objetivos de desarrollo.

“La evidencia del proyecto muestra que la violencia de género no solo es predectible sino que su prevención es un elemento crucial para avanzar en cualquier otro aspecto de la vida como individuos y como comunidades”, dice Diego Antoni, especialista en políticas de género, gobernanza y recuperación del PNUD.

Como parte del proyecto, el PNUD en Uganda está cambiando el status quo al introducir la prevención de la violencia de género (VG) en áreas no tradicionales, como la restauración de humedales, y al examinar cómo está relacionada con la presión económica debido al cambio climático.

El PNUD se asoció con la Comisión Nacional de Mujeres y Niños de Bután y comenzó a trabajar con adolescentes para promover relaciones más robustas y actitudes más equitativa. El proyecto, que se está extendiendo a otras tres escuelas, no solo cambió la vida de los jóvenes involucrados, sino también la de sus facilitadores.

Antes de comenzar a trabajar con los jóvenes como parte del proyecto, Chado Namgyel pensó que las mujeres estaban “felices” de trabajar en la cocina y en las tareas del hogar y que no era natural que los niños se vistieran de rosa.

Ahora ve estas ideas como construcciones que niegan a las mujeres y los hombres sus derechos y libertades. Lo más importante es que ve que estos prejuicios y discriminación pueden y deben cambiarse.

“Si colocamos a nuestros adolescentes en un entorno [discriminatorio], creo que habrá violencia porque no hay igualdad y, si no hay igualdad, no podemos tener sociedades felices o saludables”, dice.

La igualdad y los derechos de las mujeres están en el centro de los ODS. La violencia de género alimenta los ciclos intergeneracionales de conflicto, quebranta el tejido social y debilita gravemente la capacidad de las comunidades para recuperarse de las crisis. Tiene costos no solo en términos personales, sino también en términos de justicia, salud y servicios sociales. El costo anual de la violencia contra las mujeres, según una investigación de 2016, podría ascender a alrededor del 2 % del PIB mundial, equivalente a USD 1.5 billones (aproximadamente el tamaño de toda la economía canadiense).

Tina Musuya, del CEDOVIP, confía en que el trabajo de género que verdaderamente transforma tiene el potencial de permitir que las mujeres y las niñas lleven vidas con dignidad y libres de violencia.

Para el beneficio de todas las personas.

“Si quieres disfrutar de la vida… [necesitas] usar tu poder con los demás. En mi opinión, así es como te sientes seguro, así es como el mundo tiene sentido y así es como disfrutas la convivencia con la gente”.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo