Los lazos entre las comunidades de acogida y migrantes crean sociedades más inclusivas y resilientes

El PNUD apoya a los refugiados sirios y a las comunidades de acogida en Jordania, incluyendo un proyecto con el gobierno para mejorar la gestión de residuos en el país que crea medios de vida sostenibles. Foto: PNUD / Sumaya Agha

Los migrantes pueden agrandar sus propios ingresos, su educación, su salud y sus opciones de vida, de zanjar las brechas laborales, de crear empresas, de innovar y de pagar impuestos en sus países de acogida. Envían remesas a las familias que dejaron atrás, invirtiendo y financiando iniciativas de desarrollo local.

Al darles la bienvenida, las comunidades de acogida pueden desempeñar un papel fundamental en el impulso del crecimiento económico, la reducción de las desigualdades y pueden crear sociedades más diversas. Los países de acogida, que a menudo hacen frente a sus propios problemas de desarrollo, ofrecen asilo, protección y seguridad a las personas que huyen del peligro.

Al mismo tiempo, el número de personas desplazadas por la fuerza como refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos ha alcanzado cifras sin precedentes. Las imágenes de miles de personas cruzando caóticamente las fronteras han politizado el debate y dado lugar a políticas destinadas a impedir la movilidad humana.

Los refugiados suelen carecer de seguridad, acceso a la atención sanitaria y educación. Su presencia puede suponer una carga adicional para la infraestructura, el empleo y los servicios básicos, creando tensión con la población local. Si no se apoya a las comunidades de acogida, los refugiados pueden ser objeto de discriminación, explotación y violencia de género.

La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el vínculo crucial entre la movilidad humana y el desarrollo en el Pacto Mundial sobre los Refugiados y el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular.

El Foro Mundial sobre los Refugiados, que se celebra cada cuatro años, y la Reunión de Funcionarios de Alto Nivel trazan los avances en relación con el cumplimiento del Pacto Mundial sobre los Refugiados. El primer Foro se celebró en 2019 y la primera Reunión de Funcionarios de Alto Nivel tuvo lugar los días 14 y 15 de diciembre de 2021.

El PNUD trabaja con gobiernos y socios en unos 45 países que acogen grandes poblaciones de refugiados, son vulnerables a las crisis de desplazamiento forzoso o están alentando el retorno voluntario de las personas.

Soluciones de desarrollo para el desplazamiento forzoso

La violencia generalizada en la República Democrática del Congo ha obligado a los habitantes a abandonar sus hogares, especialmente en Kivu del Norte, Kivu del Sur, Ituri y Kasai. El país también acoge a medio millón de refugiados y refugiadas de países vecinos.

Un proyecto de reintegración en la República Democrática del Congo ofrece oportunidades de trabajo y medios de subsistencia a personas vulnerables, al tiempo que aborda la erosión del suelo. Foto: PNUD RDC / Aude Rossignol

El PNUD trabaja en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), para prestar asistencia humanitaria, apoyar la integración de los desplazados, fortalecer la gobernanza local y mejorar la participación de la población.

Un proyecto en Ituri ayudó a las personas desplazadas por el conflicto a integrarse mejor en sus nuevas comunidades ofreciéndoles apoyo para las pequeñas empresas, mientras que otro en la zona del lago Kivu ofrece oportunidades de trabajo y medios de subsistencia a las personas vulnerables, al tiempo que aborda el problema de la erosión del suelo.

La familia de Amineta pudo comprar una prensa manual para extraer aceite de palma. Ella y su familia se han establecido en su nuevo hogar. “Después de solo dos meses de trabajo, la lista de pedidos sigue creciendo todos los días”, dice. “Nuestra vida ahora está en Mambasa. Hemos comprado terrenos y estamos construyendo nuestra casa”.

El PNUD también presta asistencia a las plataformas regionales de apoyo, incluido el Plan Regional para los Refugiados y la Resiliencia (3RP) en el contexto de la crisis de Siria. El 3RP aborda las necesidades de los refugiados y las comunidades afectadas en Egipto, el Iraq, Jordania, el Líbano y Turquía.

Sene es uno de los 3,6 millones de sirios refugiados en Turquía. Con el salario que ganaba durante la cosecha de algodón de verano, rentó unas tierras y comenzó a cultivar y vender hortalizas. La formación que recibió le permitió ampliar su negocio.

“Turquía se ha convertido en un hogar para nosotros y nos ha permitido obtener ingresos”, dice. “Mi familia enfrentaría más desafíos sin mi apoyo”, finaliza.

Un proyecto proporciona a los refugiados sirios y a los jóvenes turcos acceso al desarrollo de competencias y a los mercados laborales. Entre sus aspectos más destacados se encuentran 30 aulas de informática y actividades de cohesión social en cinco provincias. En un hackathon en Ankara, los jóvenes buscaron soluciones innovadoras para la cohesión social. Foto: PNUD Turquía

Fortalecer el vínculo entre las comunidades de acogida y de migrantes

La cohesión social es una cuestión clave, con tensiones creadas por la creciente competencia laboral, el aumento del costo de vida y el acceso a los servicios básicos. En el Líbano, la falta de servicios de seguridad y justicia y las violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas del orden agravan las tensiones.

En colaboración con el Ministerio de Justicia, el PNUD ha reforzado las capacidades de las fuerzas de seguridad y la oferta de servicios de asistencia jurídica estatal gratuita. Ha habido un aumento del 10 % en la satisfacción de los ciudadanos con la policía.

En Pakistán, el PNUD está capacitando a los profesionales del sector de la justicia para que presten un mejor servicio a los refugiados, especialmente a las mujeres. Foto: PNUD Pakistán

El PNUD es miembro de la Estrategia para Solucionar la Situación de los Refugiados Afganos, una plataforma de apoyo regional que abarca al Afganistán, la República Islámica del Irán y el Pakistán. El PNUD colabora con el ACNUR para garantizar que los planes nacionales de paz y desarrollo se centren en las esferas de alta prioridad.

Tras los acontecimientos ocurridos en el Afganistán en agosto, un objetivo para los próximos 12 meses en el Pakistán es revitalizar las economías locales. Las actividades con los órganos gubernamentales, los socios y las comunidades de refugiados y de acogida incluirán el acceso a la formación, los servicios de inserción laboral y la creación de pequeñas empresas.

Las tecnologías digitales ayudan a integrar las comunidades

Las tecnologías digitales ofrecen beneficios y oportunidades singulares a los migrantes y desplazados para mejorar sus medios de vida. En Internet pueden adquirir competencias, acceder a información y servicios esenciales, así como crear redes. Pueden encontrar mejores empleos, emprender negocios o explorar nuevos mercados.

En Lima (Perú), el PNUD trabaja con la municipalidad, el ACNUR, la Organización Internacional del trabajo (OIT), empresas privadas, universidades y laboratorios sociales para ofrecer formación en línea, inteligencia artificial para el asesoramiento sobre modelos de negocio y una plataforma digital de colaboración para acelerar la integración de los refugiados y migrantes y las poblaciones de acogida.

El proyecto, Futuro Digital, está dirigido a 5.000 refugiados, migrantes y miembros de comunidades de acogida en Lima. Hasta el momento, 890 participantes han completado la formación empresarial en línea y cerca de una cuarta parte de ellos se dedica a la formación y las ideas sobre inteligencia artificial.

Actualmente, el equipo está colaborando con empresas locales del sector privado para desarrollar y ofrecer productos y servicios ajustados a las necesidades de los refugiados y migrantes, que hasta ahora han ayudado a más de 1.500 emprendedores. La plataforma digital de colaboración, Futuro Ahora, también incorpora la creatividad, la perspectiva y las necesidades de la población venezolana en Lima.

Construir un mundo más inclusivo, sostenible y resiliente

Un proyecto de rehabilitación de un paseo marítimo histórico en El Mina (Líbano), que acoge a una gran población de refugiados sirios, crea nuevas oportunidades de trabajo durante y después del proyecto, entre otras cosas, proporcionando medios de subsistencia a la comunidad de pescadores y reactivando el turismo. Foto: PNUD Líbano

Cuando los migrantes, refugiados y los desplazados internos no tienen libertad de circulación ni acceso al mercado laboral, cuando estos y sus hijos carecen de oportunidades adecuadas de educación y formación, el ciclo de la pobreza está condenado a seguir. Cuando los migrantes son excluidos y discriminados, se pierden los beneficios de la migración.

Nuestra capacidad para cumplir los compromisos internacionales requiere acciones urgentes para mejorar la contribución de la movilidad humana al desarrollo sostenible.

Con el apoyo y las políticas adecuados, los migrantes, incluidas las personas desplazadas por la fuerza, pueden mejorar su propio bienestar, hacer contribuciones vitales al desarrollo de las comunidades de acogida y ayudar a construir un mundo más inclusivo, sostenible y resiliente.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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