“No puedo quedarme callada y mirar”

En sus propias palabras: las mujeres activistas afganas comparten los desafíos que viven por el conflicto y las esperanzas que tienen en el futuro.

La crisis en Afganistán amenaza con hacer retroceder el progreso en el desarrollo. Las mujeres y las niñas podrían perder el acceso a la educación, el empleo y otras oportunidades. Foto: ONU / Shehzad Noorani

La crisis en Afganistán amenaza con borrar dos décadas de progreso en el desarrollo. Además de las preocupaciones inmediatas por la seguridad, existe una amenaza inminente de colapso económico total. Una evaluación reciente del PNUD encontró que el 97 % de la población podría vivir por debajo del umbral de pobreza a mediados de 2022.

Las mujeres y las niñas enfrentan una serie de desafíos particulares. Después de años de avances, pueden perder el acceso a la educación, el empleo y otras oportunidades y libertades. En tiempos de conflicto, las mujeres a menudo son ignoradas o incluso cosas peores. Sin embargo, tienen la clave para construir sociedades estables y prósperas.

Con motivo del Debate Abierto de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre mujeres, paz y seguridad, las defensoras de los derechos de las mujeres afganas están dando voz a los desafíos que enfrentan las mujeres y las niñas en situaciones de conflicto y sus esperanzas para el futuro.

Freshta Karima (izquierda) es una destacada abogada y defensora de los derechos de las mujeres y las niñas en Afganistán. Asila Wardak (derecha) es una activista de los derechos de la mujer y los derechos humanos y es ex diplomática. Fotos proporcionadas por Freshta Karima y Asila Wardak

Freshta Karimi es una abogada que lucha por los derechos de las mujeres y las niñas y el acceso a la justicia para todas las personas. Es fundadora y directora de Da Qanoon Ghushtonky (“Buscadora de leyes” en pashto), una de las organizaciones de asistencia legal más grandes de Afganistán.

Asila Wardak es una activista de los derechos de la mujer y los derechos humanos, además de ser ex diplomática. Desempeñó parte de su carrera como Ministra Consejera en la Misión de Afganistán ante las Naciones Unidas durante cuatro años.

Al compartir sus experiencias, su objetivo es apoyar a mujeres y hombres en situaciones similares que se esfuerzan por mantener los avances en los derechos humanos, la paz duradera y el desarrollo.

¿Cuáles son los mayores desafíos que usted y otras mujeres enfrentan a diario viviendo en un conflicto? ¿Cómo te afectan estos desafíos?

Freshta: Fui una afortunada al poder salir del país porque mis hijos y mi esposo están a salvo, pero todavía estoy afectada por cómo lo viven el resto de mi familia, amigos, colegas, mujeres, niños y toda la gente de mi país. Independientemente de los desafíos que enfrentan en este momento en Afganistán, entiendo con la mente y el corazón lo difícil que es la vida para todos, especialmente para las mujeres y las niñas. Las mujeres que eran las únicas que generaban ingresos para la familia ahora están en casa sin trabajo ni ingresos. El sistema de justicia está completamente inactivo. Para las mujeres con casos de violencia, se les ha apagado la voz y no tienen a dónde ir.

Fundamentalmente, ¿qué cosas han cambiado para usted desde que los talibanes tomaron el poder? ¿Cómo es su vida diferente hoy?

Asila: Soy una mujer soltera y vivía sola en Kabul. Primero, impidieron que todas las mujeres fueran a las oficinas y, para mí, después de todos estos años de experiencia y estudios, que me pidieran que me sentara en casa me enfermó y me decepcionó. Especialmente después de 25 años de experiencia en diferentes campos y con dos maestrías, no fue fácil quedarme en casa ante un futuro incierto. Sigo pensando que fue un sueño terrible.

Freshta: Han cambiado muchas cosas para mí y para muchas otras mujeres. Tuve que dejar atrás mi amado país, mi familia, la carrera de mis sueños (a través de la cual pude ayudar a muchas mujeres y niñas), algo que nunca pensé que sucedería. Dejé mi país sin nada. Para ser franca y honesta, todavía estoy conmocionada por lo que le sucedió a mi nación. Siento que estoy teniendo un mal sueño. Estoy tratando de convencerme y me digo: “Freshta, eres fuerte y puedes volver a comenzar y trabajar de nuevo para que tu país cambie las cosas hacia mejor”.

Para muchos afganos que no pueden pagar o acceder a vuelos fuera del país, cruzan las fronteras por tierra. Algunos pasan largas temporadas en campos de refugiados esperando a ser reasentados. Foto: Shutterstock

¿Por qué es tan importante que las mujeres se involucren en la paz y la seguridad?

Freshta: Las mujeres, al igual que los hombres, son parte de la sociedad y creo que las mujeres pueden desempeñar un buen papel, además de eficaz, en las discusiones sobre paz y seguridad. Por supuesto, en todas las sociedades tanto hombres como mujeres viven juntos, por lo que para tener una vida pacífica y tener justicia, debemos involucrar a todas las partes al tomar decisiones, ya sea por la paz, la seguridad o cualquier otro tema.

Cuéntenos sobre su viaje hacia el activismo. ¿Qué le inspira a hablar?

Asila: De mi difunto padre aprendí a levantar la voz cada vez que veo injusticias y desigualdades. Me inspiró mucho y eso me hizo querer hablar siempre, incluso si te enfrentas a una fuerte oposición, tienes enemigos o te sientes amenazado. Pagué un precio muy alto por mi activismo y perdí a mi padre, pero nunca me rendí. Esta pérdida en mi vida me hizo crecer y fortaleció mi voluntad de luchar por los derechos de la mujer en Afganistán.

Inspirada por su padre, Asila está comprometida con el activismo por los derechos humanos y los de la mujer. Foto proporcionada por Asila Wardak

Las mujeres de Afganistán hoy son diferentes a las del año 2001. ¿Cuáles son los cambios que está viendo hoy en las mujeres, en términos de movilización y activismo? ¿Cuáles son sus sueños y aspiraciones?

Freshta: Sí, las mujeres de hoy son muy diferentes a las del 2001. Ahora tenemos muchas mujeres y niñas educadas, calificadas, experimentadas, fuertes en alzar la voz, fuertes en comunicación y en coordinación con la comunidad internacional. Ahora, incluso cuentan con el apoyo de sus familias y de los miembros varones, que nunca tuvieron en 2001. Defienden sus derechos y alzan sus voces en todo el mundo. Mis sueños y aspiraciones para las mujeres actualmente es mantener al menos los derechos y oportunidades que hemos logrado durante los últimos 20 años. Pero aún así eso no es suficiente, ya que todavía luchábamos por la igualdad de derechos para mujeres y hombres. Ese es el sueño: un país donde hombres y mujeres vivan juntos en paz, sin problemas económicos y sin pobreza.

Asila: En 2001, las mujeres tuvieron la oportunidad de regresar a las escuelas, universidades e incluso fuera del país para la educación superior, donde miles de niñas y mujeres se graduaron en universidades internacionales y regresaron al país. Yo misma serví como Ministra Consejera de la Misión de Afganistán ante las Naciones Unidas durante cuatro años pero, una vez que terminé mi trabajo, regresé al país para servir a mi gente. Tuvimos mujeres en la política, en los negocios, en el gabinete, a nivel de políticas y en todos los sectores. Después de dos décadas de logros, hoy intentan hacernos retroceder. Sin embargo, las mujeres afganas de hoy son más educadas, más poderosas, abogan y continúan nuestras luchas. Este es mi sueño y creo que no retrocederemos. Quiero un Afganistán estable y pacífico, no solo para las mujeres, sino para todos los afganos que puedan vivir con dignidad, sin miedos y con un plato de comida todos los días en sus mesas.

En las últimas dos décadas, las mujeres pudieron acceder a la educación y a puestos de trabajo de alto nivel. Si bien el futuro es incierto, Asila dice que las mujeres ahora están más inclinadas a defender sus derechos. Foto: Shutterstock

Se enfrenta a mucha adversidad todos los días. ¿Qué le hace seguir adelante?

Freshta: Mis sentimientos están con mi país, con mi gente, con las mujeres y las niñas y con mi familia. No puedo sentirme en paz hasta que vea a mi gente en paz. Aunque actualmente estoy en uno de los mejores países del mundo y uno de los lugares de mis sueños, no me siento feliz, ya que pienso en mis conciudadanos cada segundo: en los desafíos que enfrentan ahora mismo en Afganistán, cómo las mujeres se están sintiendo al perderlo todo y sin esperanzas, los problemas económicos que están sufriendo. No puedo evitar alzar la voz por las mujeres y el pueblo de Afganistán y seguiré ayudando a las mujeres y las niñas.

Asila: Es cierto que me enfrento a la adversidad todos los días. Estoy desempleada y sin hogar, pero no puedo quedarme callada y mirar. Continuaré mi defensa y lucha por los derechos de las mujeres y las niñas afganas para tratar de ser la voz de la mitad de nuestra población sin voz. Soy como una hormiga que sigue esforzándose trepando por la pared a pesar de caer varias veces pero sin darse por vencida. Creo en mi lucha y en mis esfuerzos.

¿Qué le da esperanzas sobre los derechos de la mujer y el papel de la mujer en la paz y la seguridad ahora o en el futuro?

Freshta: Las mujeres de hoy no son las mujeres del 2001. Están educadas, son conscientes de sus derechos, tienen voces fuertes que ahora pueden alzar. Por supuesto, el apoyo internacional es una gran esperanza para no rendirnos. Continuaremos como lo hemos estado haciendo y ahora aún más todavía, alzando la voz desde todas las partes del mundo; pero llevará tiempo lograr lo que queremos, como lo hicimos en los últimos 20 años. Ahora tenemos la experiencia de cómo lidiar con una situación de conflicto.

“No puedo evitar alzar la voz por las mujeres y el pueblo de Afganistán y seguiré ayudando a las mujeres y las niñas”, dice Freshta. Foto proporcionada por Freshta Karima

Asila: Soy parte de la generación de resiliencia y sacrificio. A pesar de todos los desafíos políticos y económicos, las mujeres afganas nos consideramos ciudadanas iguales a otros en Afganistán y compartimos la misma responsabilidad y derecho a la educación, al trabajo, los negocios, los medios de comunicación y el deporte. Fuimos las mayores contribuyentes a la economía del país. La solidaridad entre las propias mujeres afganas es una gran esperanza para el futuro. Hemos hecho buenas alianzas en las últimas dos décadas entre la comunidad internacional, también con hombres afganos que alzaron sus voces en apoyo a los derechos de las mujeres. Las mujeres afganas ya no están solas como en la década de 1990.

¿Cree que la cooperación y el desarrollo internacionales pueden tener un impacto a la hora de mejorar la vida de las mujeres que viven en situaciones de conflicto? Si es así, ¿cómo?

Freshta: Lo que han conseguido las mujeres en los últimos 20 años son ejemplos del impacto de la comunidad internacional en la vida de las mujeres. Afganistán es un país dominado por hombres y, de lo contrario, nunca hubiéramos tenido la oportunidad de conseguir esos logros. Esperamos que la comunidad internacional continúe su cooperación y apoyo a las mujeres. Por favor, no se rindan.

En los últimos 20 años, las mujeres afganas han asumido nuevos roles y construido alianzas dentro del país y en la comunidad internacional. Foto: PNUD

Asila: El papel de las organizaciones internacionales y la ONU es muy importante. Las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales jugaron un gran papel en Afganistán. Los afganos no pueden olvidar su apoyo y esperan más ayuda humanitaria. Una cosa es que la ONU y otras organizaciones internacionales no deben mezclar la política con la ayuda humanitaria y el trabajo de desarrollo. Ahora millones de afganos pasan hambre, la sequía es otro problema y la economía está colapsada. Las personas, especialmente los hogares encabezados por mujeres, no saben si tendrán su próxima comida.

¿Qué le gustaría que hiciera el lector de esta entrevista? ¿Qué acciones pueden tomar las personas para apoyarla a usted y a los derechos de las mujeres?

Asila: Quiero que los lectores comprendan y se den cuenta de la miseria y los problemas de los afganos, especialmente de las mujeres afganas que siempre fueron el primer objetivo de los cambios de régimen. Los lectores pueden desempeñar su propio papel, sean quiénes sean y estén donde estén. Los políticos pueden apoyar políticamente. Los trabajadores de desarrollo y ayuda humanitaria pueden involucrar a las mujeres en sus proyectos a diferentes niveles, incluido el diseño, la implementación y la evaluación. Deberían atraer a más mujeres, no solo como beneficiarias, sino también como líderes e implementadoras. Y a los que leen mi entrevista les pido humildemente no escatimar ningún tipo de asistencia a los refugiados o desplazados. Su apoyo moral y financiero en esta etapa es crucial.

Las principales ciudades de todo el mundo han sido testigos de protestas masivas en apoyo de las mujeres afganas y la paz imperante en el país. Fresha y Asila piden que la acción continúe. Foto: Shutterstock

Freshta: Pido a todas las personas que leen esta entrevista que apoyen a los afganos, especialmente a las mujeres y niñas, brindándoles todo el apoyo que puedan. Incluso, simplemente escribiendo una oración de apoyo en sus redes sociales o siempre que sea posible, por favor, levanten la voz por nosotras donde quiera que esté.

El PNUD en Afganistán

ABADEI, la iniciativa del PNUD para responder a la situación en Afganistán, contribuye a prevenir una catástrofe humanitaria y el colapso de la economía del país.

ABADEI canalizará los fondos hacia actividades comunitarias que incluyen subvenciones para pequeñas y microempresas (con un enfoque en aquellas que las mujeres son propietarias) y proyectos de dinero en efectivo por trabajo que restaurarán la pequeña infraestructura local y ofrecerán ingresos a corto plazo. También, apoyará a las personas con discapacidades, a los ancianos y a los más vulnerables a través de ingresos básicos temporales y asistencia para fortalecer la mitigación de desastres naturales y la resiliencia. ABADEI tiene como objetivo llegar a 8 millones de personas que necesitan asistencia urgente durante 24 meses.

Toda la asistencia brindada se entregará a los beneficiarios directamente, sobre la base de evaluaciones imparciales realizadas en conjunto con los líderes comunitarios locales e independientemente de las autoridades.

Las actividades de ABADEI se financiarán con contribuciones al PNUD y a través del recién creado Fondo Fiduciario Especial para Afganistán. Se trata de un mecanismo de financiación interinstitucional y de múltiples socios de las Naciones Unidas que permite al PNUD, a las agencias de las Naciones Unidas y a las organizaciones no gubernamentales coordinar su apoyo a las iniciativas comunitarias.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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