Recuperar el territorio perdido del VIH

El VIH sigue siendo una prioridad de salud pública en la República de Sudán del Sur, con una prevalencia estimada del 2,2 % entre los adultos y solo el 23 % de las personas que viven con el VIH reciben tratamiento. La COVID-19 y las sacudidas socioeconómicas resultantes han creado nuevos desafíos. E incluso en este contexto, se está trabajando para garantizar la continuidad de los servicios de salud para tratar el VIH.

El mundo puede acabar con el VIH, la COVID-19 y otras pandemias abordando las desigualdades en salud. Las personas, especialmente las comunidades afectadas, deben estar en el centro de las medidas de preparación y la respuesta ante una pandemia. La asociación PNUD-Fondo Mundial está brindando un apoyo fundamental a las personas que viven con el VIH y a las comunidades que les ayudan a afrontar la pandemia.

Para conmemorar el Día Mundial del SIDA, documentamos historias ejemplares entrevistando a personas que viven con el VIH en Sudán del Sur sobre cómo los servicios para el SIDA han transformado sus vidas, convirtiéndose en modelos de esperanza.

Queen Lezzera y Julia

Queen Lezzera y su hija son VIH negativo. Foto: PNUD en Sudán del Sur / Peter Kongmalavong

“Me diagnosticaron en agosto de 2013 y pensé que iba a morir. Lo peor es que la comunidad empezó a chismorrear y eso hizo el proceso para aceptar mi nueva condición fuera difícil y deprimente. Ocho años después, todavía estoy viva y con mi bebé, que es VIH negativa. Con el coronavirus, no tuve miedo. Seguí las pautas de salud pública lavándome las manos, el distanciamiento social y el uso de la máscara. Podría seguir con mi vida de manera libre y sin miedos. El tratamiento siempre estuvo disponible incluso durante el encierro”, dice Queen Lezzera.

Julia posa con su hija VIH negativo.

“Mi libertad era más importante y por eso salí orgullosa de ser VIH positivo”, explica Julia.

La asociación del PNUD y el Fondo Mundial trabajó con National Empowerment of Positive Women United (empoderamiento nacional de mujeres positivas unidas o NEPWU por sus siglas en inglés), la única red de mujeres y niñas que viven con el VIH en Sudán del Sur, a través de grupos de apoyo Mother to Mother (de madre a madre o M2M por sus siglas en inglés) que están vinculadas a 39 sitios de transmisión maternoinfantil.

Mediante el seguimiento del estado de las miembras, en 2020 se derivó a 1.500 mujeres embarazadas para atención prenatal, 540 para servicios de maternidad, 84 para servicios posnatales y 123 para tratamiento antirretroviral. Se capacitó a las miembras del grupo para ayudar a las mujeres que buscan servicios de VIH en las instalaciones, realizar actividades de sensibilización comunitaria y brindar apoyo para la adherencia a las personas en tratamiento

Simon y Lucia: luchando contra el estigma y la discriminación

Lucia es una líder comunitaria para las personas que viven con el VIH.

Simon y Lucia son líderes reconocidos en la comunidad de personas que viven con el VIH. Lucia vive con el VIH desde hace 13 años. A través del apoyo de NEPWU, desarrolló sus habilidades de liderazgo y facilitación para ser una agente de cambio para combatir el estigma relacionado en la comunidad.

“El estigma y el miedo a revelar información impiden que las personas reciban tratamiento temprano para el VIH. Ahora, cuando veo a alguien tosiendo o enfermo, lo llevaré a hacerse la prueba. Y si son positivos, comparto mi testimonio hasta que acepten que tomarán el tratamiento. Incluso los visitaré diariamente y luego semanalmente para controlarlos. Es mi deber ayudarlos a integrarse nuevamente en la sociedad y a tomar sus medicinas”, concluye Lucia.

Simon considera que el apoyo de sus amigos es vital para el éxito de su tratamiento.

Simon, que fue diagnosticado en 2019, creía que había contraído el VIH mucho antes. Su estado de salud se estaba deteriorando y su círculo de amigos comenzó a desaparecer. Sabía que tomar la medicación era la luz al final del túnel.

“Realmente corresponde al individuo asumir la responsabilidad de tratar su estado de salud. El empujón que puedo sugerir es que alguien debe estar ahí para usted cuando haya dado positivo en la prueba. Los amigos tienen que estar ahí y la gente tiene que estar ahí para animar a alguien a que tome el tratamiento para vivir más tiempo. Si no toman los medicamentos, significa que su vida se verá truncada. Vivir más es así de sencillo”, dice Simon.

Tanto Simon como Lucia no le tenían miedo a la COVID-19 a pesar de que ambos eran vulnerables. Respondieron a la pandemia con la misma urgencia que el VIH. Simon continúa liderando grupos de apoyo para hombres que viven con el VIH y Lucia sigue siendo una de las defensoras más activas del VIH y los derechos humanos. A sus casi 60 años, ambos saben que se debe hacer más. Especialmente con ambas pandemias en marcha: el VIH y la COVID-19.

Poner fin a las pandemias

El PNUD trabajó con el gobierno, las redes de personas que viven con el VIH y otros, incluidos PEPFAR, OMS, UNICEF, OIM, Cordaid y la Asociación Arkangelo Ali para garantizar la continuidad de los servicios integrados de salud y VIH. A pesar de los bloqueos por la COVID-19, las personas que recibieron una prueba de VIH positiva comenzaron inmediatamente con el tratamiento antirretroviral.

En 2020, 457.500 personas se sometieron a la prueba del VIH. 42.500 personas que viven con el VIH están recibiendo tratamiento antirretroviral. La asociación PNUD-Fondo Mundial contribuyó a una reducción del 32 % en las muertes relacionadas con el SIDA de 2017 a 2020.

Las pandemias del VIH y COVID-19 nos han mostrado que las comunidades han estado a la vanguardia en la provisión de protección y servicios básicos a comunidades marginadas y poblaciones clave: desde luchar contra la desesperación, hasta triunfar contra todo pronóstico llevando vidas vibrantes y exitosas.

Gracias a Ludo Bok y Mandeep Dhaliwal.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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